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Thomaz Barlatto y la Semana Internacional en Chile

Una experiencia inmersiva para comprender la salud desde otra perspectiva.

Bioquímico brasileño de formación y maestrando en Epidemiología y Salud Digital de la Escuela de Postgrados de la Universidad Católica del Uruguay, Thomaz viajó a Chile con el objetivo de ampliar su mirada y fortalecer su formación. Volvió con una certeza difícil de resumir: cuando la epidemiología se vive en primera persona, cambia la forma de pensar la evidencia, la investigación y la salud pública. 

Volvió de Santiago de Chile con una idea clara: “Volví con una visión mucho más amplia, creo yo, sobre cómo funcionan los sistemas de salud en nuestra región”. En su relato, la Semana Internacional no se reduce a una agenda académica, sino a una experiencia de intercambio y aprendizaje en primera persona, marcada por el contacto directo con instituciones, equipos de investigación y miradas diversas sobre los desafíos sanitarios actuales. 

Su trayectoria es amplia y está marcada por la curiosidad. Antes de la universidad, cursó una formación técnica en química. Su camino profesional pasó principalmente por el trabajo de laboratorio, tanto en ámbitos públicos como universitarios, y en ese recorrido se consolidó su interés por la docencia y la investigación. Además, realizó especializaciones en fitoterapia, por su interés en la farmacología, y en salud colectiva, con una mirada más cercana a la salud pública en clave latinoamericana. 

Esa manera de pensar, interdisciplinaria e integradora, fue parte de lo que lo llevó a elegir la Maestría en Epidemiología y Salud Digital. Thomaz destaca el enfoque profesional del programa y su flexibilidad, pero sobre todo el cruce que propone. “Me llamó la atención que la salud digital estuviera integrada en ese contexto, junto con la epidemiología”, explica. Para él, encontrar una propuesta que conectara ambas dimensiones fue un diferencial claro. 

La elección de Thomaz también se entiende por la propuesta de la maestría: una formación que combina herramientas para analizar datos epidemiológicos y comprender cómo la salud digital aporta al registro, análisis e interpretación de información para diseñar intervenciones basadas en evidencia. En un contexto donde la tecnología móvil ya es parte de la vida cotidiana y de los servicios de salud, la OMS utiliza el concepto m-Health para referirse al uso de tecnologías móviles inalámbricas aplicadas a la salud pública, y ese cruce entre epidemiología y TIC viene impulsando el crecimiento de la epidemiología digital en los últimos años. 

En Santiago de Chile, el grupo visitó instituciones clave y participó de instancias de intercambio que Thomaz recuerda por su calidad académica y por el modo en que se compartió el trabajo. En la Pontificia Universidad Católica de Chile, destaca el encuentro con el Dr. Jaime Cerda y la dimensión cultural que acompañó la experiencia: “Tuvimos una mezcla cultural muy interesante que nos mostró muchas cosas de la historia de la ciudad y del país”. 

Uno de los momentos que más lo marcó ocurrió en el Centro de Epidemiología y Políticas de Salud (CEPS-UDD) de la Universidad del Desarrollo. Allí conocieron proyectos en salud digital y georreferenciación aplicada al tratamiento y a la gestión sanitaria. Pero lo que Thomaz subraya con más fuerza es la forma de trabajo de los equipos: le llamó la atención la colaboración entre disciplinas distintas y la apertura a nuevas ideas y proyectos. 

En particular, recuerda una instancia vinculada a epidemiología ambiental y a cómo factores como el cambio climático y la calidad del aire y del agua pueden impactar en la salud. Le llamó la atención ver equipos donde convivían epidemiólogos con profesionales de otras áreas, y un engranaje real con ingenierías que desarrollaban dispositivos necesarios para la investigación. En su relato, esa forma de articulación no solo potencia resultados, también cambia la cultura científica: “Si tenés una buena idea, más allá de tu profesión o tu área, lo importante es sumarla al equipo y trabajarla en conjunto para generar nuevas soluciones”, resume. 

La semana también incluyó una visita a la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, donde dialogaron sobre seguridad alimentaria y desafíos regionales. Para Thomaz, fue valioso salir del marco estrictamente disciplinar para mirar cómo se conectan los temas en el territorio y en las políticas. “En la FAO también fue una experiencia interesante”, comenta, destacando el intercambio y el aprendizaje que aparece cuando se conversa con colegas desde otros enfoques. 

Para él, Chile fue además un tramo de un mes especialmente intenso. Una semana antes de la Semana Internacional, estuvo en otra ciudad del país trabajando de forma enfocada con la Dra. Isabel Pereyra González, quien será su tutora en la tesis. “Me dio un norte a trabajar”, resume, al referirse a esa instancia previa. En su caso, ese norte se tradujo en delimitar el tema, ordenar las ideas y estructurar los próximos pasos de su proyecto final. 

Su trabajo final se orienta al estudio de factores nutricionales y de riesgo en el primer trimestre de gestación y su asociación con resultados como nacimiento pretérmino, bajo peso al nacer y bajo peso para la edad gestacional. En su explicación aparecen variables como índice de masa corporal, anemia y comportamientos de riesgo, como tabaquismo, alcohol u otras sustancias, y el objetivo de comprender cómo esos factores se asocian a resultados perinatales relevantes. 

Al hablar de lo que el postgrado le aportó, Thomaz vuelve a lo esencial de la epidemiología aplicada: aprender a mirar datos con atención, criterio y responsabilidad. “Una mirada más atenta a los datos y cómo analizarlos de la manera correcta”, define. En un mundo con información constante, señala un desafío central: saber qué datos tenemos, si son de calidad y cómo se interpretan para tomar decisiones que impacten en la vida real, desde políticas públicas hasta cambios en hábitos y costumbres, y en la salud individual y colectiva. 

En salud digital, destaca asignaturas que le dieron herramientas concretas para pensar proyectos y para trabajar con profesionales de otras áreas. “Cómo expresar nuestras ideas a los profesionales informáticos”, menciona, y también cómo diseñar un proyecto inicial con claridad para que luego pueda implementarse. En su experiencia, esa traducción entre lenguajes es parte central de lo que hoy exige la salud: construir puentes entre disciplinas para que la tecnología tenga sentido sanitario y responda a necesidades concretas. 

La modalidad del programa también aparece como un punto fuerte. Thomaz cursó de forma híbrida, con clases mayoritariamente online y algunas instancias presenciales. Valora especialmente la Escuela de Métodos, donde pudo conocer a la directora académica y a otros docentes y estudiantes, y sentir más de cerca la vida universitaria. Y destaca un aspecto que, para él, impacta directamente en la calidad de la experiencia: el grupo reducido. “La cantidad reducida permitía una mejor interacción tanto con los profesores como con los colegas”, explica. En ese clima, además, se potencia otra riqueza del programa: la diversidad de perfiles y trayectorias. En su cohorte conviven profesionales de distintas áreas de la salud, con miradas y experiencias que enriquecen la discusión, también atravesadas por realidades locales diferentes y por la presencia de estudiantes internacionales

Si tuviera que dejar un mensaje a quienes están considerando formarse en este campo, Thomaz lo plantea como una oportunidad para quienes buscan profundizar sin perder una mirada interdisciplinaria. Señala que la epidemiología ayuda a ordenar intereses, tomar decisiones con base en evidencia y trabajar mejor en equipo. Y cierra con una idea que resume su experiencia en Chile y su forma de entender la ciencia: “No hay barrera para la investigación cuando estamos con disposición a trabajar juntos”. 

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2026-01-28T14:05:00