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Díafana: tres maestrandos que transformaron la maestría en una consultora

Tres participantes de la Maestría en Comunicación Organizacional lanzaron Díafana, una consultora nacida del trabajo en equipo, los vínculos construidos en la cursada y una misma convicción: poner a las personas en el centro y llevar la estrategia a la acción. 

A veces la formación no solo suma herramientas, también crea encuentros que se vuelven proyecto. Así nació Díafana, la consultora impulsada por tres maestrandos de la Maestría en Comunicación Organizacional: Marcos Compare, Coordinador de Entrenamiento y Gestor del Talento en Arcos Dorados (McDonald’s Uruguay), Inés González, Gerente de Gestión Humana en RDA Ingeniería, y Facundo Irigoyen, Jefe de Recursos Humanos de la Fuerza Aérea Uruguaya. La noticia fue compartida por la directora del programa, Mónica Izaguirre, como un reflejo del espíritu emprendedor que impulsa la UCU y de los vínculos profesionales y personales que pueden construirse a lo largo de la cursada. 

La consultora Díafana fue presentada por sus fundadores como un proyecto para acompañar procesos de transformación en comunicación organizacional, gestión humana y desarrollo. Su propuesta pone el foco en trabajar con orden, alineación y sostén en el día a día, y en una forma de consultoría que busca volver visibles los puntos de conexión dentro de las organizaciones, para que la estrategia no quede solo en el plano de las intenciones. 

El origen de ese equipo tiene algo de azar y mucho de elección. Se conocieron en la maestría, a partir de las primeras dinámicas de trabajo en grupo. “El azar nos tocó”, recuerdan, pero lo que vino después fue construyéndose con continuidad: “Vimos que teníamos una sinergia, que todos aportábamos desde lugares diferentes y que lográbamos buenos productos del trabajo”. A esa compatibilidad profesional se sumó lo humano. Hablan de largas jornadas de entregas, de confianza, de conversaciones necesarias y de la sensación de acompañarse durante un recorrido exigente. 

Los tres llegaron a la maestría desde trayectorias distintas. Inés González, arquitecta, venía de moverse entre el modelado, la dirección de proyectos y el liderazgo, hasta asumir responsabilidades en gestión humana. En su experiencia con equipos técnicos, identificó una necesidad concreta: poner más foco en la comunicación y formarse para abordarla con herramientas. Otro de los socios, Marcos Compare, licenciado en Relaciones Internacionales, buscaba ampliar una formación muy específica y darle estructura a lo que ya hacía en el mundo corporativo, en áreas vinculadas al desarrollo y el entrenamiento, donde la comunicación interna se volvía parte central de su trabajo, aunque no siempre estuviera nombrada así. El tercer pilar, Facundo Irigoyen, piloto y con experiencia en ámbitos donde el trabajo con personas es cotidiano, había explorado formación en recursos humanos y encontró en el formato de la maestría una posibilidad real de sostener la cursada junto con una profesión de alta movilidad

Con ese mapa de recorridos, lo que terminó de consolidar la idea de emprender fue el Capstone, el Trabajo Final de Maestría pensado como una consultoría en equipo sobre una organización real. Ahí apareció un hallazgo que se volvió motor: desde un rol externo, con método y mirada entrenada, podían detectar oportunidades de mejora y aportar valor de forma concreta. “Dijimos: tal vez esto también se puede hacer para otras empresas”, cuentan. Díafana, en ese sentido, no nace de una improvisación, sino como continuidad de un proceso académico que les permitió probarse trabajando juntos y transformar esa experiencia en proyecto. 

Su propuesta se sostiene en una definición que ellos mismos repiten: personas en el centro y estrategia en acción. Para el equipo, poner a las personas en el centro implica partir de una premisa simple: “sin las personas no hay organizaciones”. En la práctica, eso significa mirar más allá de los cargos, cuidar las interacciones y entender que, muchas veces, los problemas no están en individuos aislados, sino en estructuras, procesos y formas de trabajar que dejan a las personas “expuestas” o sin herramientas suficientes para cumplir su rol. 

La otra parte de la frase, “estrategia en acción”, aparece como respuesta a una tensión frecuente: diseñar planes sin considerar cómo funciona la organización por dentro. Ellos lo explican desde la necesidad de alinear objetivos con cultura, vínculos y dinámicas reales, porque cuando eso no ocurre, el cumplimiento de la estrategia se vuelve frágil. En ese punto, rescatan una idea atribuida a Peter Drucker que funciona como alerta: “la cultura se come a la estrategia en el desayuno”

Al mirar lo que la maestría les aportó para dar este paso, coinciden en algo clave: ponerle nombre, estructura y marco a prácticas que ya traían por experiencia. Hablan de validar intuiciones con teoría, ordenar procesos, construir planes con método y sostener diagnósticos más integrales. También destacan la riqueza del equipo docente y del grupo, por la diversidad de perfiles y experiencias que alimentan el análisis y vuelven más realista la discusión sobre organizaciones. 

En esa lógica, Díafana aparece como una extensión natural de la formación: un proyecto que combina mirada estratégica e interdisciplinaria, y que entiende la comunicación como un intangible difícil de medir, pero decisivo en la vida cotidiana de las organizaciones. Ellos lo dicen sin rodeos: muchas empresas perciben que “algo no funciona”, pero no siempre identifican que la raíz está en cómo se comunica, cómo se lidera o cómo se alinean los procesos internos. Ahí encuentran su desafío y, al mismo tiempo, su razón de ser. 

Para quienes hoy están pensando en cursar la Maestría en Comunicación Organizacional, los tres dejan una idea insistente: el recorrido “pasa muy rápido” y vale la pena aprovecharlo, no solo por los contenidos, sino por lo que habilita. Recomiendan construir equipo, aplicar lo aprendido en el trabajo y en la vida, y entender que, aunque una maestría no garantice un resultado, es difícil que no genere impacto. A veces, incluso, el impacto toma forma de proyecto compartido. Como en este caso: tres maestrandos, una consultora nueva y una historia que empezó con un trabajo en grupo y terminó con un emprendimiento real. 

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2026-01-29T14:02:00