"Emociones de la práctica clínica. Experiencia subjetiva de médicos y estudiantes de la salud en el contexto de Uruguay" fue el título de la tesis doctoral de Carola Kweksilber, integrante del Departamento de Educación y reciente doctora en Psicología por la Universidad Católica del Uruguay.
El estudio se propuso comprender cómo se abordan las emociones de la práctica clínica y cuáles son las consecuencias de esas respuestas en el bienestar de estudiantes y profesionales, en la toma de decisiones clínicas y en la calidad de la atención a los pacientes.
Desde una perspectiva cualitativa, empírica y situada, la investigación combinó dos estudios complementarios. Por un lado, se realizaron entrevistas en profundidad a médicos clínicos para explorar los significados que atribuyen a las emociones en su práctica cotidiana y qué estrategias desarrollan para gestionarlas. Por otro lado, se diseñó, implementó y evaluó una intervención formativa en habilidades emocionales dirigida a estudiantes avanzados de enfermería, medicina y odontología. Uno de los principales desafíos fue articular ambos niveles —el formativo y el profesional— con el fin de analizar las emociones como procesos continuos a lo largo de la trayectoria, y no como experiencias aisladas. Los resultados evidencian que muchas de las dificultades emocionales que emergen durante la formación no desaparecen con la experiencia, sino que tienden a consolidarse en la etapa profesional.
La tesis parte de una revisión bibliográfica que muestra la coexistencia de dos perspectivas contrapuestas en el campo de la salud: una que concibe las emociones como negativas y promueve su exclusión, y otra que las reconoce como inherentes a la práctica clínica, aunque subraya la necesidad de gestionarlas adecuadamente. Las entrevistas con médicos constituyeron uno de los momentos más significativos del doctorado, ya que permitieron identificar puntos de convergencia entre ambas miradas, especialmente en relación con la alta intensidad emocional que caracteriza la práctica clínica.
Otro aspecto destacado del proceso de investigación fueron los espacios de trabajo grupal durante la intervención con estudiantes. En estos ámbitos, el intercambio interdisciplinario permitió reconocer que muchas experiencias de malestar emocional no son individuales ni excepcionales, sino compartidas. Estos hallazgos refuerzan la importancia de generar espacios estructurados con objetivos y métodos predeterminados, donde las emociones puedan ser nombradas, pensadas y elaboradas colectivamente.
Entre los aportes más novedosos de la tesis se encuentra la construcción de dos modelos originales. El primero es un modelo analítico que permite comprender cómo se gestionan las emociones de la práctica clínica, identificando tanto las respuestas eficaces como aquellas que resultan problemáticas. El segundo es un modelo de intervención formativa en habilidades emocionales para la práctica clínica, diseñado para ser replicado tanto en contextos académicos como profesionales, y orientado a prevenir la consolidación de dificultades que afectan profundamente a quienes integran el sistema de salud.
La tesis concluye que formar profesionales de la salud implica también enseñar a gestionar las emociones que atraviesan la práctica clínica. Incorporar esta dimensión no solo mejora el bienestar de quienes ofrecen asistencia, sino que impacta directamente en la calidad de la atención. En un sistema de salud cada vez más exigido, esta investigación ofrece un marco conceptual y modelos analíticos que amplían la comprensión de un problema históricamente silenciado, y propone herramientas concretas que abren nuevas posibilidades de aprendizaje y cuidado mutuo.
Lun, 11 05 2026









