El martes 15 de setiembre se realizó en la UCU la jornada “Inteligencia Artificial y producción audiovisual: creatividad, tecnología y desafíos regulatorios”, organizada en conjunto con Reducto Hub Audiovisual, Latencia y Uruguay Innova.
¿Qué cambios genera la IA cuando entra en el proceso creativo? ¿Quién es el autor cuando una obra se crea con inteligencia artificial? ¿Qué lugar ocupa la creatividad humana en una producción audiovisual atravesada por esta herramienta?
Estas fueron algunas de las preguntas que guiaron el encuentro, en el que participaron el director ejecutivo de Uruguay Innova, Bruno Gili; el director de cine y fundador de Latencia, Javier Palleiro; el director del Departamento de Informática e Inteligencia Artificial de la UCU, Álvaro Pardo, y Javier Mazza, director del Departamento de Humanidades y Comunicación de nuestra institución.
El valor de lo humano
Palleiro y Victoria Charczewski, de Latencia, realizaron una demostración en vivo en la que construyeron una secuencia audiovisual con IA. El ejercicio permitió mostrar cómo intervienen las decisiones y el criterio humano en cada etapa del proceso, pero también los errores y las limitaciones que presentan estas herramientas.
La incorporación de la inteligencia artificial, en este sentido, obliga a revisar qué tareas requieren criterio humano y cuáles pueden ser automatizadas.
Pardo destacó que las tareas mecánicas o repetitivas son particularmente susceptibles de ser sustituidas por estas tecnologías, mientras que para aprovecharlas de forma efectiva sigue siendo necesario contar con conocimientos específicos, criterio y capacidad para evaluar los resultados.
Destacó, además, que la capacidad de formular preguntas, validar respuestas y contrastar referencias adquiere un papel central en un escenario en el que las tecnologías cambian rápidamente.
Esa misma velocidad de cambio fue el punto de partida de Mazza, que planteó que el uso permanente de la inteligencia artificial puede reducir los espacios de error y fricción que forman parte de aprender, por lo que la educación enfrenta el desafío de preservar esos espacios.
La jornada dejó, así, una serie de interrogantes: qué entendemos por creatividad, qué valor tendrá el trabajo humano, qué necesitamos aprender y qué queremos preservar en este nuevo escenario.







