Nuestros docentes
Dr.
Mario E. Saiz Laureiro
Su formación vincula la medicina, la
filosofía, la psiquiatría y la psicología
analítica. ¿Cómo ve usted el vínculo
entre estas diferentes disciplinas? ¿Puede haber
diálogo entre ellas?
Vivir es conocer. El vínculo entre estas
diferentes disciplinas es precisamente el encuentro de
un diálogo interdisciplinario que tiene una historia
académica y una historia personal. En los inicios
de mi formación, estudiaba medicina y filosofía
en la búsqueda de un conocimiento que me permitiera
comprender como el ser humano puede aliviar su sufrimiento
y como esto tenía que ver no sólo con su
genética, su biología y su contexto, sino
también con su filosofía de vida y sus valores
éticos y espirituales. Luego, comprendí
que era necesario estudiar cómo funciona no sólo
el cerebro sino la psique, el alma humana, y para ello
mi formación continuó por la psicología
y la psiquiatría. Mi interés encontró
especial resonancia en el desarrollo contemporáneo
de la psicología analítica junguiana, la
cual integra aportes del psicoanálisis, la psicología
cognitiva, la psicología sistémica y las
neurociencias, y donde, además de estudiar las
relaciones conciencia-inconsciente, individual-colectivo,
personal-arquetípico, contribuye al desarrollo
de una perspectiva humanista, que recoge aportes filosóficos
que van desde la filosofía existencial hasta la
filosofía oriental.
En esta breve historia de mi formación, el diálogo
entre las diferentes disciplinas no sólo era posible
sino, por el contrario, era especialmente necesario. Hoy
día constituye un desafío permanente todo
encuentro interdisciplinario que nos permita comprender
los patrones, las estructuras y los procesos que dan cuenta
de la más compleja y diferenciada organización
de la materia viva que conocemos en el universo, me refiero
al estudio del sistema cerebro-mente, a la psique como
una totalidad, desde cuyo contexto tratamos de comprender
su sufrimiento y su enfermedad.
La psicología analítica en Uruguay
ha sido predominantemente freudiana. Usted, en cambio,
se afilia a la escuela de Jung. ¿Cómo explicaría
brevemente la diferencia entre ambos enfoques? ¿Qué
puede aportar de específico el punto de vista de
Jung?
El desarrollo de la Psicología profunda,
y especialmente del Psicoanálisis, ha constituido
un aporte fundamental en la formación de los psicólogos
y psiquiatras uruguayos, además de contribuir al
rescate de la dimensión subjetiva del ser humano,
que había sido relegado a un segundo plano por
la ciencia positivista.
El psicoanálisis (Freud) y la psicología
analítica (Jung) son dos modelos complementarios
del psiquismo. Ambos reconocen la existencia de estructuras
y procesos conscientes e inconscientes en la configuración
de la personalidad, ambos trabajan con los aspectos biológicos
y sociales, con lo individual y lo colectivo pero, a mi
modo de ver, difieren en su concepción de lo inconsciente,
del proceso de individuación, en la función
psíquica de lo simbólico y de lo trascendente,
así como también, en los aspectos metodológicos
de su praxis.
En otras palabras, uno de los aportes significativos realizado
por Jung consiste en la descripción de la psique
humana como una psique creativa, la cual
tiene un lenguaje simbólico a través del
cual se expresa, ya sea en sueños, fantasías,
esperanzas, cogniciones, emociones y conductas, así
como también se expresa colectivamente y culturalmente
a través de los mitos, el arte, la ciencia y la
religión, entendiendo que todas estas expresiones
nos ayudan a develar-construir nuestro significado personal,
nuestro sentido existencial de vida.
Usted trabaja en el área de la Psiconeurociencia,
entendida como el espacio interdisciplinario de estudio
de las relaciones entre el cerebro y la mente. ¿Cómo
explicaría el significado de esta temática?
¿Cómo diferenciar entre cerebro y mente,
y cómo vincularlos? ¿Qué tipo de
resultado puede esperarse de esta clase de investigación?
Hemos acuñado y desarrollado, desde la
Facultad de Psicología, el término Psiconeurociencia
para referirnos a ese espacio interdisciplinario donde
se establecen los puentes entre los estudios del cerebro
(Neurociencias) y los estudios de la mente (Psicociencias).
No es posible el desarrollo de una psicología como
ciencia, que desconozca los aportes de las neurociencias
(genética molecular, neurobiología, psicofarmacología,
etc.) en relación a las investigaciones actuales
referidas al funcionamiento del cerebro, estudiado in
vivo por diferentes técnicas imagenológicas
(RMf, SPECT, PET). No es posible un adecuado desarrollo
de las neurociencias, si desconocemos los aportes de las
psicociencias desde el campo de la psicología cognitiva,
del aprendizaje, la psicología evolutiva, psicodinámica,
sistémica y existencial.
En relación al futuro de nuestras investigaciones,
recordemos lo que enfatizaba el Premio Nobel de Medicina,
Eric Kandel (2001): “El próximo paso en Neurociencia
será ‘la unificación del estudio de
la conducta, la ciencia de la mente, y la neurociencia,
la ciencia del cerebro”. Este último paso
nos permitirá lograr un enfoque científico
unificado del estudio de la conducta.
Además de su actividad como profesor de
psicología analítica en la UCU, usted enseña
en la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile.
¿Encuentra muchas diferencias entre los estudiantes
y profesionales chilenos y los uruguayos? ¿Encuentra
muchas diferencias entre los ambientes universitarios
de los dos países?
Esta pregunta es interesante, ya que comenzamos
en la Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago
de Chile), junto con el Prof. Pablo Gelsi, a desarrollar
el mismo programa de estudios de postgrado (Especialización
y Master) en Psicología Analítica, que venimos
implementando en la Universidad Católica del Uruguay
desde 1994. En 2005 hemos iniciado en Chile la segunda
generación del Magíster en Psicología
Clínica, orientación Psicología Analítica,
y ha sido muy grato para nosotros cómo nos han
recibido, donde el nivel de los estudiantes y profesores
es equiparable al nuestro, con una participación
activa, con presentaciones en los seminarios y talleres
de alto contenido creativo y no meramente informativo.
El estudiante es profundamente inquieto, exigente, generoso
con el conocimiento y abierto a los nuevos planteos de
la ciencia y la investigación.
En relación a los ambientes universitarios, podemos
decir que Chile, con un total de sesenta universidades,
distribuidas en un país de unos quince millones
de habitantes, genera una especial y diferenciada oferta
de oportunidades, de competencias y de excelencia académica.
En donde las posibilidades tecnológicas disponibles
contribuyen significativamente al desarrollo de la docencia,
la investigación y la extensión comunitaria.
Pero, a su vez, todos cuidan de sus docentes, de su formación
y capacitación, porque también son conscientes
de que el recurso tecnológico e informático,
sólo tiene sentido en la medida que está
al servicio del recurso humano, así como también,
al servicio de la formación integral e interdisciplinaria
de los futuros profesionales, educadores, políticos
y economistas del país.
La psicología analítica ha sido
acusada durante el siglo XX de obtener pocos resultados
clínicos. ¿Considera Usted que esa acusación
es fundada? ¿Y qué podemos esperar de la
psicología analítica durante el siglo XXI?
Durante el transcurso del siglo XX hemos asistido
a un definido desarrollo del psicoanálisis freudiano,
y sobre el final del siglo XX, especialmente en la última
década, designada como la década del estudio
del cerebro, ha surgido con otra fuerza, junto al marcado
desarrollo de la neurociencia, la psicología cognitiva
y la psicología familiar sistémica. Mientras
esto ha estado aconteciendo, el crecimiento a nivel mundial
de la psicología analítica y de sus resultados,
basados en la evidencia, se han duplicado en términos
de resultados clínicos, especialmente por su apertura
a la complementariedad y a la integración de los
aportes de investigaciones básicas y clínicas,
como la psico-neuro-inmuno-endocrinología, la psicología
y la psiquiatría evolutivas, la psicofarmacología
clínica, etc., así como también,
por la integración de otras metodologías
e instrumentos de trabajo en psicología clínica
y en psicoterapia.
A mi modo de ver, este crecimiento se ha debido, de manera
especial, a la cosmovisión del ser humano y de
su mundo, al modelo antropológico y epistemológico
que está implícito en la psicología
analítica, y en sus aportes, en la construcción
de una nueva visión de un humanismo que podemos
llamar eco-simbólico y sistémico, cuyo trayecto
antropológico nos lleva desde el genoma humano
al universo simbólico de los sueños, los
mitos, la cultura y la religión, y donde la búsqueda
de una nueva ética planetaria nos introduce en
uno de los desafíos vivos del siglo XXI: el logro
de una mayor justicia y solidaridad como constructos valóricos
necesarios para consolidar una paz duradera, posibilidad
cierta para el desarrollo de un psiquismo creativo que
continúa su proceso evolutivo en la búsqueda
y consolidación de un sentido existencial, de nuestro
modo de hacer alma en el mundo.
Dr. Mario E. Saiz Laureiro
(CV)
El Dr. Mario E. Saiz recibe el título de Doctor
en Medicina, por la Facultad de Medicina, de la Universidad
de la República. Posteriormente, se recibe de Psiquiatra
en la Escuela de Graduados, de la UDELAR. Es Profesor
de Filosofía, por el Instituto de Profesores Artigas
(IPA). En la Universidad Católica del Uruguay se
postgradúa en Psicología Analítica
y es Analista Junguiano, por International Association
for Analytical Psychology (IAAP-Zurich).
Dentro de sus múltiples e importantes logros, se
destaca que es Presidente del Comité Latinoamericano
de Psicología Analítica (CLAPA); miembro
del Comité Científico de AFIPA (Buenos Aires,
Argentina); Presidente de la Sociedad Uruguaya de Psicología
Analítica (SUPA); Director de Estudios de Postgrado
de la Facultad de Psicología de la Universidad
Católica del Uruguay; Profesor Titular (G5) de
Psicología Analítica en la Facultad de Psicología
de la UCU, y en la Facultad de Psicología de la
Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago de Chile).
Psiquiatra-Jefe del Servicio de Psiquiatría de
IMPASA.
Ha publicado numerosos trabajos tanto en Uruguay como
en el extranjero. Es expositor y docente en conferencias,
seminarios y cursos dictados en diferentes ciudades como
Florencia (Italia), Cambridge (Inglaterra), Barcelona
(España), Rio de Janeiro (Brasil), entre otros.

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