“Un espacio para el estudio y el fortalecimiento de la acción pública no gubernamental, la participación ciudadana, y las relaciones Estado-Sociedad Civil”
Presentación del programa
El programa “CIVIS” busca constituirse en un espacio académico de reflexión y acción que favorezca la articulación y cooperación entre las organizaciones de la sociedad civil y las estructuras estatales, tendiente a mejorar la calidad de las políticas públicas. El foco principal del programa está puesto en comprender las transformaciones en la actual matriz de relaciones Estado - Sociedad Civil mediante la realización de investigaciones y estudios que aporten a la construcción de un marco interpretativo que sirva de insumo a la acción de los actores involucrados. Al mismo tiempo, el programa busca aportar a la construcción de una cultura de diálogo y reconocimiento mutuo entre ambas esferas que impacte positivamente en la calidad de las políticas públicas, en particular aquellas dirigidas a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Hay claros indicios de que estamos asistiendo a un tiempo de cambios profundos en cuanto a la forma en la que el Estado y la sociedad civil , entienden su lugar en los procesos de desarrollo y de transformación del país, afectando los vínculos y las relaciones entre estas esferas. La matriz estado-céntrica de la sociedad uruguaya caracterizada por un monopolio de la presencia estatal en la acciones del bienestar social y las estructuras partidarias como espacios casi exclusivos para la canalización de demandas ciudadanas, parece estar sufriendo importantes transformaciones. La creciente participación de organizaciones de la sociedad civil en las políticas y programas estatales, el aumento del voluntariado como expresión de la solidaridad ciudadana, la creciente preocupación por la responsabilidad social de las empresas y la apertura de espacios de participación integrados a la gestión pública son solo algunas evidencias de estas transformaciones.
Pese al avance de estas tendencias, constatamos que estas transformaciones no están siendo suficientemente estudiadas en nuestro país, requiriéndose de nuevos enfoques y abordajes para poder pensar estos cambios, formar a sus protagonistas, y debatir sobre las mejores formas para incidir en este proceso. En este contexto, el programa “CIVIS” constituye un espacio de investigación, docencia, apoyo institucional y diálogo con la sociedad para promover un fortalecimiento de la ciudadanía y del compromiso cívico con los asuntos públicos. El nombre del programa “civis” hace referencia a la expresión latina utilizada para referirse a los conciudadanos que habitaban una misma ciudad, los vínculos que los unían entre sí y –especialmente- los lazos que los vinculaban con la ciudad (“civitas”).
En sintonía con este origen etimológico, el programa “CIVIS” aspira a promover una cultura de diálogo entre los actores de la sociedad (civil y política) orientado hacia la búsqueda del bien común, favoreciendo la co-responsabilidad de la ciudadanía en los asuntos públicos, promoviendo mayores –y más creativos- niveles de sinergia y articulación entre la acción estatal y la acción civil. Para ello el programa se propone (a) generar insumos para mejorar la calidad del debate sobre los vínculos y modos de articulación entre Estado y Sociedad Civil en las distintas arenas de política pública (investigación), (b) contribuir a la formación y el desarrollo de capacidades que favorezcan la construcción de alianzas y la cooperación entre los diferentes actores de la sociedad (docencia), (c) ofrecer un espacio de apoyo a las organizaciones que buscan fortalecer sus capacidades institucionales para la incidencia pública y la participación en las diferentes etapas del proceso de construcción de la política pública (fortalecimiento institucional), (d) dar visibilidad a las acciones del programa con el objetivo de aumentar la visibilidad de estos temas en la agenda pública (divulgación)
Fundamentación
En la actualidad el área de estudios sobre Sociedad Civil ha recobrado vigencia tanto en el plano regional como mundial. Son cada vez más las universidades que cuentan con centros, institutos y programas especializados en este campo, institucionalizados bajo diferentes denominaciones. El objetivo en casi todos los casos, es aportar a la comprensión de las transformaciones que a escala mundial, regional, nacional y local se vienen produciendo en los modos de relacionamiento y articulación entre las estructuras de la Sociedad Civil y el Estado.
Al igual que los demás países de la región, el Uruguay requiere de un espacio de nivel universitario que focalice de manera explícita en el análisis de estas transformaciones asumiendo las peculiaridades histórico-institucionales de la matriz de relacionamiento Estado – Sociedad Civil que le son propias. Sin dudas, existen fuertes razones que fundamentan la necesidad de promover un proyecto académico que permita mejorar nuestra comprensión de estos procesos, y ayude a la construcción de un marco interpretativo que sirva de insumo para la reflexión y la acción de los actores involucrados.
He aquí alguno de los principales datos de la realidad, procesos en curso, y constataciones, que nos hablan de la necesidad y pertinencia de desarrollar un espacio académico de esta naturaleza:
- (a) La participación de las organizaciones de la sociedad civil en la implementación de las políticas sociales ha ido en aumento desde la reapertura democrática hasta la fecha. Sin embargo, son insuficientes e incompletos los diagnósticos sobre el impacto que ha tenido la incorporación de estas organizaciones en las diferentes etapas de la política pública, tanto en lo que refiere a los roles de diseño, formulación e innovación, como en los de implementación y prestación de servicios.
- (b) Los análisis político-institucionales han caracterizado a la sociedad civil uruguaya como un espacio históricamente subordinado a la centralidad de “lo político-partidario”, relativamente débil y con escasos niveles de autonomía. No obstante, el surgimiento en los últimos años de nuevos escenarios de cooperación y alianzas, entre el Estado y la Sociedad Civil, reflejado en la creciente visibilidad que han adquirido algunos fenómenos como el trabajo voluntario y su lugar destacado en la agenda del actual gobierno, requieren de nuevos marcos interpretativos.
- (c) Existen un conjunto de nuevos “arreglos institucionales” que no pertenecen a la esfera del mercado ni del Estado, para los cuales las categorías “tercer sector”, “ONGs”, o “sector no lucrativo” resultan claramente insuficientes. Estas formulaciones responden a otros contextos o a otros tiempos históricos en donde encuentran su fuerza explicativa pero en el presente se advierten algunas limitaciones en su aplicación en las actuales circunstancias históricas. Así por ejemplo, resulta muy difícil comprender la existencia de un tercer sector equidistante del Estado y del mercado, que no esté “imbuido” o inter-penetrado por las lógicas de estas dos esferas. En definitiva, se ve necesario desarrollar nuevos enfoques teóricos y nuevas metodologías adaptados a nuestro contexto, que nos permitan caracterizar y comprender mejor las lógicas y las prácticas, con que actúan estas organizaciones.
- (d) La creciente complejidad de los problemas sociales que enfrentan las democracias modernas (inseguridad pública, desempleo, desafiliación educativa, etc.) requiere de estrategias y soluciones que vayan más allá de las posibilidades que ofrecen las estructuras estatales. Ante las limitaciones que enfrentan los Estados de la región – incluido el uruguayo - para hacer frente por si solos a la magnitud y complejidad de los problemas de exclusión y fractura social, resulta necesario incorporar a diferentes expresiones organizativas de la sociedad civil como actores clave en las estrategias de profundización de los procesos de democratización y construcción de ciudadanía.
- (e) El avance en el proceso de descentralización ha impulsado la creación de un tercer nivel de gobierno más próximo a las demandas y necesidades de la ciudadanía lo cual abre un nuevo escenario de posibilidades de participación y de representación de intereses. El modelo de descentralización desarrollado en Montevideo en los últimos 20 años plantea algunas señales de agotamiento y la necesidad de renovar sus estructuras para integrar de manera más adecuada y eficiente los intereses de la representación partidaria con los intereses ciudadanos y vecinales.
- (f) En los últimos años se han desarrollado en el ámbito de la sociedad civil algunos proyectos y estrategias de intervención “innovadores” que han aportado aprendizajes y han servido de insumo para la formulación de programas o políticas públicas. En algunas circunstancias, las estructuras estatales han aprovechado la capacidad de iniciativa, experiencia y conocimiento de las organizaciones de la sociedad para articular nuevas respuestas, en la búsqueda de modelos más eficaces de intervención.
- (g) El triunfo electoral del Frente Amplio en los años 2004 y 2009 ha generado un nuevo escenario en el relacionamiento entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil. Este escenario aparece marcado por el surgimiento de nuevas tensiones como resultado de las expectativas de participación generadas por la llegada del Frente Amplio al gobierno nacional, y la prioridad que esta fuerza política ha asignado a la recuperación del rol rector del Estado en el campo de las políticas sociales. Esta situación ha exigido una reubicación de los actores que no ha sido fácil de procesar, teniendo en cuenta la “afinidad electiva” de muchas de estas organizaciones con el partido de gobierno.
- (h) A partir del año 2005 el gobierno nacional ha impulsado un amplio repertorio de experiencias de participación ciudadana con el objetivo de recoger aportes y generar consensos en diferentes arenas de política pública. Se impulsaron iniciativas participativas y de consulta a la ciudadanía en prácticamente todos los ámbitos de la política pública, sin excepciones. Las estrategias participativas y los resultados obtenidos en cada una de las experiencias han sido muy variables y en muchos casos no han colmado las expectativas de los actores involucrados. En términos generales, existieron dificultades para integrar dichas iniciativas a los procesos de decisión y de gestión pública.
- (i) La creciente intervención y participación de las organizaciones de la sociedad civil en el ámbito de las políticas públicas plantea la necesidad de avanzar en el desarrollo de mecanismos de accountability (rendición de cuentas) ante quienes las apoyan y ante la sociedad en su conjunto. Se constata que el Uruguay se encuentra bastante atrasado en este terreno comparado con otros países.
- (j) Por otra parte, deben superarse las posturas “esencialistas” que aun sobreviven en algunos sectores de la sociedad que tienden a percibir a la sociedad civil como esencialmente “buena”, poseedora únicamente de ventajas y virtudes frente a un Estado, caracterizado como ineficiente, burocrático, y alejado de las necesidades de la gente. La realidad es bastante más compleja, y resulta necesario comprender que ni el Estado ni la sociedad civil son entidades “monolíticas” y “uniformes”.
Si bien se reconocen aportes y trabajos muy interesantes sobre algunas de estas tendencias y realidades, en términos generales la academia uruguaya no ha prestado suficiente atención a estos procesos. En cierto sentido, esto ha afectado nuestra capacidad de comprender las transformaciones en curso, y ha limitado nuestra capacidad para incidir en ellas. El análisis sistemático y riguroso de estas realidades nos permitirá aproximarnos a su complejidad y multiplicidad de significados –evitando miradas simplistas o reduccionistas- al tiempo que nos ayudará a identificar las oportunidades y los riesgos que hay implícitos en torno a cada una de estas transformaciones.