La Facultad de Derecho de la Universidad Católica
del Uruguay es la Facultad de Derecho privada más antigua
del Uruguay y cuenta con varias generaciones de graduados
que se destacan en el ejercicio profesional ya sea como
jueces, como abogados en los principales Estudios Jurídicos
del país, como asesores en la actividad pública o privada,
en organismos internacionales, en la docencia y en la
investigación.
Asimismo, y sin perjuicio del relacionamiento internacional
que deriva de la condición de Universidad Católica y de ser
administrada por la Compañía de Jesús, la Facultad ha
estrechado sus vínculos en la región y en el mundo en
general. Así, la Facultad ha sido una de las fundadoras del
Grupo Fadeucal (Facultades de Derecho de Universidades
Católicas de América Latina) que agrupa a Facultades de
Derecho de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador,
Venezuela y Uruguay. Esta red de Facultades ha permitido y
permite sinnúmero de actividades para nuestros docentes y
estudiantes. Especialmente puede destacarse el proceso de
rotación de delegaciones de estudiantes (que asisten
regularmente a seminarios intensivos en otras universidades
de la región), el intercambio de bibliografía e información,
y está previsto comenzar un sistema de rotación de docentes
que será sumamente enriquecedor para nuestros profesores.
En un ámbito mayor, la Facultad viene participando
en el proceso de constitución de la Asociación
Mundial de Facultades y Escuelas de Derecho Jesuíticas,
emprendimiento extraordinario en cuanto a los
resultados que podrán obtenerse y los beneficios
para las Escuelas miembros de una Asociación de
estas características. La próxima reunión está
fijada para el mes de mayo de 2006 en España
y se espera que se produzca la constitución formal
de la Asociación.
Doctor en Derecho
La Carrera
está estructurada en cinco años de cursos y en un esquema de
enseñanza personalizada.
Todos los cursos son reglamentados, por lo que los
estudiantes deben asistir a clase en forma obligatoria y son
evaluados por los docentes en su actividad escrita (pruebas
escritas y trabajos externos) y en su actividad oral.
El plan de estudios está estructurado sobre la base de que
el estudiante debe obtener (y la Universidad brindarle) una
adecuada formación en tres grandes líneas: (a) la
científica, que dé solidez y profundidad a los conocimientos
y lo habilite para enfrentar realidades distintas y desafíos
mayores; (b) la profesional, entendida ésta como
prolongación de la anterior y como la aptitud para
desempeñarse adecuadamente en el ejercicio de la profesión
de abogados; y (c) la formación personal, esto es el
desarrollo de la persona como ser reflexivo y ético, apto
para el análisis multidisciplinario de los problemas. En
definitiva, procuramos abogados que se caractericen por su
rigor científico, idoneidad profesional y proceder ético.
Por lo anterior la carrera se orienta en un esquema que
parte de lo general, de lo abstracto, de la base del
Derecho, y se va aproximando gradualmente a los aspectos
prácticos. Se avanza en debates, talleres y argumentaciones
(a partir de segundo año), materias prácticas (a partir de
cuarto año), simulacros de juicio, pasantías obligatorias,
culminando en el último año con el Consultorio Jurídico en
el que los estudiantes, supervisados por profesores,
trabajan en casos reales.
En general los cursos se dictan en el horario de la mañana,
aunque hay también actividades en la tarde. Los estudiantes
tienen la posibilidad de asistir a los distintos seminarios,
congresos y jornadas que organiza la Facultad, así como a
los seminarios intensivos en Universidades de la región.
El título que se obtiene es el de Doctor en Derecho, que se
suma al intermedio de Procurador. Ambos títulos implican la
habilitación para el ejercicio profesional, debiendo el
graduado cumplir los requisitos de registro y jura
profesional ante la Suprema Corte de Justicia.
Perfil del graduado
La Facultad pretende que sus graduados se caractericen por:
- La excelencia académica
- Su amplia base teórica y manejo fluido de los principios
generales.
- Haber sido formados en valores.
- Su creatividad jurídica. Deben tener conciencia de que hay
que idear los instrumentos para el cambio.
- Haber recibido la base necesaria para el ejercicio
profesional en un esquema de formación permanente (base para
la especialización académica y la especialización
profesional).
- Ser defensores del Estado de Derecho y los derechos
humanos.
- Su compromiso social y su visión del país desde la óptica
de la sociedad civil con una perspectiva internacional.
- En síntesis, un profesional competente, comprometido,
consciente y compasivo.